Cuentos populares
Cuentos populares —Si lo hace usted, será para criticarlo, como dice Mischenkov —añadió sonriendo.
—¡Condenado! —exclamó Antonov, que se hallaba detrás de nosotros, escupiendo con gran indignación—. Ha estado a punto de darme en los pies.
Todos nuestros esfuerzos por aparecer tranquilos y nuestras frases ingeniosas me parecieron estúpidas, al oÃr esta ingenua exclamación.