Cuentos populares
Cuentos populares La niebla se había elevado y, adquiriendo formas de nubes, desaparecía poco a poco en el cielo, de un azul oscuro; el sol brillaba vivamente, formando alegres reflejos en el acero de las bayonetas, en el cobre de los cañones, en la tierra que empezaba a deshelarse y en la escarcha resplandeciente. En el aire se sentía el frescor de la helada matinal, juntamente con el calor de un sol de primavera; millares de sombras y de colores distintos se combinaban en las secas hojas del bosque, y en la carretera llana y brillante se destacaban claramente las huellas de las ruedas y de las herraduras de los caballos.