Cuentos populares
Cuentos populares —Usted sostiene que un hombre no puede comprender por sà mismo lo que está bien y lo que está mal, que todo es resultado del ambiente y que éste absorbe al ser humano. Yo creo, en cambio, que todo depende de las circunstancias. Me refiero a mà mismo.
Asà habló el respetable Iván Vasilevich, después de una conversación en que habÃamos sostenido que, para perfeccionarse, es necesario, ante todo, cambiar las condiciones del ambiente en que se vive. En realidad, nadie habÃa dicho que uno mismo no puede comprender lo que está bien y lo que está mal; pero Iván Vasilevich tenÃa costumbre de contestar a las ideas que se le ocurrÃan y, con ese motivo, relatar episodios de su propia vida. A menudo, se apasionaba tanto, que llegaba a olvidar por qué habÃa empezado el relato. SolÃa hablar con gran velocidad. Asà lo hizo también estaba vez.
—Hablaré de mà mismo. Si mi vida ha tomado este rumbo no es por el ambiente, sino por algo muy distinto.
—¿Por qué? —preguntamos.
—Es una historia muy larga. Para comprenderla habÃa que contar muchas cosas.
—Pues, cuéntelas.
Iván Vasilevich movió la cabeza, sumiéndose en reflexiones.