Cuentos populares
Cuentos populares El trigo de los demás mujiks fue quemado por el sol: el del pobre mujik creció lozano y fresco; tuvo para comer hasta la otra cosecha, y le quedó aún mucho pan.
Aquel verano, el criado convenció al mujik de que sembrara el trigo en las alturas; y precisamente hubo muchas lluvias.
El trigo de los demás se inundó, se pudrieron los tallos, y no sacaron espigas. En cambio, el mujik recogió en las alturas un trigo magnífico. Y tuvo tanto trigo sobrante, que no sabía qué hacer con él.
Entonces, el criado le enseñó a hacer vodka, se puso a beberla y dio a beber a los demás.
Entonces, el diablillo se fue a encontrar al diablo jefe, diciéndole que había ganado el mendrugo. El diablo jefe, quiso ver si era verdad.
Se fue a casa del mujik y vio que éste, habiendo invitado a las personas principales, les daba vodka a todas. La esposa misma servía la bebida; pero, al pasar cerca de la mesa, se enganchó con el ángulo, y derramó un vaso.
El mujik se enfadó; riñó a su mujer.
—¡Cuidado con esa tonta de mil demonios! —dijo—. ¿Acaso te figuras que esto es agua de lejía, para derramarla de este modo?
El diablillo tocó con el codo al diablo, su jefe.