Cuentos populares
Cuentos populares Los staretzi callaron, se miraron y sonrieron.
—Decidme cómo servÃs a Dios —prosiguió el arzobispo.
El staretzi que estaba en el centro suspiró y miró al viejecito.
El staretzi más alto hizo un gesto de fastidio y también se volvió hacia el anciano.
Éste sonrió y dijo: —Servidor de Dios, nosotros no podemos servir a nadie sino a nosotros mismos, ganando nuestro sustento.
—Pues entonces —dijo el arzobispo—, ¿cómo rezáis?
—Nuestra oración es ésta: «Tú eres tres, nosotros somos tres. Concédenos tu gracia».
Y no bien el viejecillo pronunció estas palabras los tres staretzi alzaron la mirada al cielo y repitieron: —Tú eres tres, nosotros somos tres. Concédenos tu gracia.
Sonrió el arzobispo y dijo: —Evidentemente habéis oÃdo hablar de la SantÃsima Trinidad, más no es asà como se debe rezar. Os he tomado afecto, venerables staretzi, porque advierto que queréis complacer a Dios. Pero ignoráis cuál es la forma de servirlo. Ésa no es la manera de rezar. OÃdme, que yo os la enseñaré. Lo que os diré está en las Sagradas Escrituras de Dios, que dicen cómo debemos dirigirnos a Él.