Cuentos populares
Cuentos populares —No sabemos calcularlo —dijo el jefe—. La vendemos por dÃa. Todo lo que puedas recorrer a pie en un dÃa es tuyo, y el precio es mil rubios por dÃa.
Pahom quedó sorprendido.
—Pero en un dÃa se puede recorrer una vasta extensión de tierra —dijo.
El jefe se echó a reÃr.
—¡Será toda tuya! Pero con una condición. Si no regresas el mismo dÃa al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero.
—¿Pero cómo debo señalar el camino que he seguido?
—Iremos a cualquier lugar que gustes, y nos quedaremos allÃ. Puedes comenzar desde ese sitio y emprender tu viaje, llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras será tuya.
Pahom estaba alborozado. Decidió comenzar por la mañana. Charlaron, bebieron más kurniss, comieron más oveja y bebieron más té, y asà llegó la noche. Le dieron a Pahom una cama de edredón, y los bashkirs se dispersaron, prometiendo reunirse a la mañana siguiente al romper el alba y viajar al punto convenido antes del amanecer.