Cuentos populares
Cuentos populares «Seguiré otros cinco kilómetros —pensó—, y luego giraré a la izquierda. Este lugar es tan promisorio que serÃa una pena perderlo. Cuanto más avanzo, mejor parece la tierra».
Siguió derecho por un tiempo, y cuando miró en torno, la loma era apenas visible y las personas parecÃan hormigas, y apenas se veÃa un destello bajo el sol.
«Ah —pensó Pahom—, he avanzado bastante en esta dirección, es hora de girar. Además estoy sudando, y muy sediento».
Se detuvo, cavó un gran pozo y apiló hierba. Bebió un sorbo de agua y giró a la izquierda. Continuó la marcha, y la hierba era alta, y hacÃa mucho calor.
Pahom comenzó a cansarse. Miró el sol y vio que era mediodÃa.
«Bien —pensó—, debo descansar».
Se sentó, comió pan y bebió agua, pero no se acostó, temiendo quedarse dormido. Después de estar un rato sentado, siguió andando. Al principio caminaba sin dificultad, y sentÃa sueño, pero continuó, pensando: «Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo».