Cuentos populares
Cuentos populares Finalmente, llegan al campo de la Jodynka, que se halla invadido de gente. Elévanse columnas de humo por doquier. La mañana es muy frÃa y las gentes buscan ramas y troncos para encender hogueras. Emilian se encuentra con sus compañeros; encienden también una hoguera y, sentándose en torno a ella, sacan las provisiones y la bebida. Sale el sol claro y brillante. Todos están alegres; cantan, charlan, bromean y rÃen, esperando divertirse aún más. Emilian ha bebido, en compañÃa de sus amigos; enciende un cigarrillo y le invade un gran bienestar.
La gente del pueblo luce sus mejores galas; pero entre los obreros endomingados se destacan, aquà y allá, algunos comerciantes ricos, con sus mujeres e hijos. También se distingue Rina Golitsina, que, entusiasmada por haberse salido con la suya y festejar con el pueblo la coronación del zar, al que todo el mundo adora, pasea entre las hogueras, del brazo de su primo Alek.
—Te felicito, bella señorita —exclama un joven obrero, acercándole una copa a los labios—. No me lo desprecies.
—Gracias.
—A su salud —apunta Alek, orgulloso de conocer las costumbres populares.