Cuentos populares
Cuentos populares Misha se tranquilizó; y, hacia las ocho de la mañana se durmió con un sueño profundo. Su mujer fue a despertarlo a las diez.
* * *
Esto habÃa ocurrido por la mañana en el piso de arriba. En el de abajo, habitado por la familia Ostrovsky, sucedÃa lo siguiente, a las seis de la tarde.
HabÃan acabado de comer. La princesa Ostrovskaya, joven madre, llamó al lacayo, que acababa de pasar en torno a la mesa, sirviendo tarta; pidió un plato, y después de servir una ración, se volvió hacia sus hijos. El mayor, llamado Voka, tenÃa siete años, y la pequeña, Tania, cuatro años y medio. Ambos eran muy hermosos; Voka tenÃa un aspecto sano, grave y serio, y su encantadora sonrisa dejaba al descubierto sus dientes disparejos; Tania, con sus ojos negros, era una criatura vivaracha, llena de energÃa, charlatana, divertida, siempre alegre y cariñosa con todo el mundo.
—Niños, ¿cuál de los dos va a llevar la tarta a la niania?
—Yo —exclamó Voka.
—Yo, yo, yo —gritó Tania, saltando de la silla.
—La llevará el que lo ha dicho primero —intervino el padre, que solÃa mimar a Tania y por eso se alegraba de toda ocasión que le permitiera demostrar su imparcialidad—. Tania, esta vez tienes que ceder.