Cuentos populares
Cuentos populares —No me importa. Voka, coge la tarta, anda. Por ti lo hago con gusto.
Los niños solÃan dar las gracias después de comer. Todos esperaron a Voka mientras tomaban el café. Pero éste tardaba en volver.
—Tania, corre a ver qué le pasa a tu hermano.
Al saltar de la silla, Tania enganchó una cuchara, que cayó al suelo. Se apresuró a recogerla y la puso en el borde de la mesa, pero la cuchara volvió a caer; la recogió de nuevo y, echándose a reÃr, corrió con sus piernecitas gordezuelas, enfundadas en las medias. Salió al pasillo y se dirigió a la habitación de los niños, contigua a la de la niñera. Iba a entrar en ella, cuando de pronto oyó unos sollozos. Volvió la cabeza. Voka, de pie junto a su cama, miraba un caballo de juguete, llorando amargamente, con el plato vacÃo en las manos.
—¿Qué te pasa? ¿Dónde está la tarta?
—Me… me… la he comido sin querer. ¡No iré, no iré…! Tania…, de veras que ha sido sin querer. Sólo quise probarla; pero luego me la comà toda.
—¿Qué haremos?
—Ha sido sin querer…
Tania se quedó pensativa. Voka seguÃa llorando, desconsoladamente. De pronto, la cara de la niña se tornó resplandeciente.