Cuentos populares
Cuentos populares Debo añadir que es imposible entablar una conversación seria sin que, por intempestiva que sea la hora, no entre Periquín en la habitación para pedir que le den una manzana, o para preguntar qué traje le han de poner, o sin que la nodriza se presente llevando un chiquillo que llora. La verdadera vida de familia no existe. Todas nuestras acciones, toda nuestra manera de ser, dependen de la salud de los hijos, y la salud de éstos no depende de nadie en el mundo, así que nuestra vida entera puede verse aniquilada por los médicos, que pretenden ser los dispensadores de la salud. Esto no es vivir; es estar oyendo continuamente el «¡Quién vive!», el «¡Alerta!», pues un peligro se sucede a otro, y hay que redoblar los esfuerzos para defenderse mejor. Se encuentra uno en la misma situación que el buque que zozobra.