Cuentos populares
Cuentos populares —«Pero ¿qué es lo que tienes, Vassia? —me preguntó—. ¿Te marcharás de una vez —aullé con, furia dirigiendo a todas partes miradas coléricas—. ¡Vas a conseguir que me vuelva loco! ¡No respondo de mÃ! ¡Márchate!» y dejándome llevar por los impulsos de esa cólera, querÃa saber hasta qué extremo llegarÃa ejecutando algún acto de brutalidad. Experimentaba en aquellos momentos como una necesidad de pegarla, de machacarle los sesos; pero sabÃa que no podÃa hacerlo y me contuve. Acercándome precipitadamente a mi mesa, cogà un pisapapeles y lo estrellé en el suelo a sus pies, pero antes de tirarlo puse buen cuidado en que ella pudiese esquivarlo. HacÃa todo aquello de manera que pudiese verlo. Cogà después un candelero y lo mandé a reunirse con el pisapapeles, luego arranqué un termómetro que estaba colgado en la pared y, sin dejar de gritar, la amenacé diciendo:
—¡Vete! ¡Sal de aquÃ! ¡No respondo de mÃ!