Cuentos populares
Cuentos populares De pronto se apoderó de mà mi furor indecible, una rabia tal, cual nunca la habÃa conocido, y por primera vez experimenté deseos de pasar del pensamiento al hecho. Me sobresalté, y en aquel momento me pregunté si estaba bien que me dejase arrastrar por aquel primer impulso. Me respondà afirmativamente, creyendo que asà la intimidarÃa, y en vez de combatir, de dominar semejante acceso de rabia, lo aticé, considerándome dichoso al sentir que hervÃa en mi pecho.
—«¡Vete o te reviento!» —grité presa de la ira y cogiéndola de un brazo; pero no por eso se alejó, y entonces se lo retorcà dándole un violento empellón.