Cuentos populares
Cuentos populares —«Está bien, márchate, pero ten presente que si el honor de la familia no es nada para ti, para mà es algo sagrado. ¡Ahora vete al diablo!».
—«Pero ¿qué es lo que hay? ¿Qué pasa?».
—«Vete, te lo pido por amor de Dios, ¡márchate!».
No se marchó. Fingiendo no comprenderme, o realmente no entendiéndome, lo cierto es que estaba ofendida y que se incomodó.
—«Te estás volviendo insoportable —me dijo—; ha de llegar dÃa en que ni un ángel pueda vivir a tu lado —y deseando por lo visto molestarme todo lo posible, añadió a continuación—: Después de tu conducta para con mi hermana, no me extrañará nada de cuanto puedas hacer conmigo» —Con estas palabras aludÃa a una disputa que habÃa tenido yo con su hermana, durante la cual perdà los estribos y le dije algunas groserÃas. SabÃa que ese recuerdo me molestaba y procuró reavivar el dolor de la llaga.
—«Está bien —pensé—; me veo ofendido, insultado y encima me hacen responsable».