Cuentos populares
Cuentos populares Iván habÃa arado todo el campo, menos un surco TenÃa dolor de vientre y, sin embargo, necesitaba trabajar. Limpió el arado y empezó su labor. Pero apenas habÃa comenzado, se sintió detenido por una raÃz: era el diablillo que se habÃa aferrado a la reja y le detenÃa.
—¡Que raro es esto! —pensaba Iván.
Metió la mano en el surco y buscando tocó una cosa blanda. La cogió y la sacó Era un objeto negro como una raÃz: pero, encima de ella, algo se movÃa.
—¡Cómo! ¡Un diablillo vivo! ¡Vaya con el bicho malo!
Iván hizo ademán de aplastarle contra el suelo. El diablillo empezó a gemir:
—No me mates y haré cuanto quieras.
—¿Y qué harás por m�
—Lo que gustes; pide lo que quieras.
Iván se rasco la cabeza y luego de pensar dijo:
—Me duele el vientre; ¿sabrÃas curarme?
—SÃ, puedo curarte.
—Hazlo, pues, en seguida.
El diablillo se agachó hacia el surco y, escarbando con las uñas sacó una raÃz con tres tallos y se la dio a Iván.
—Toma —dÃjole—; basta que te tragues una de estas puntas para que tu dolor desaparezca.