Cuentos populares
Cuentos populares Al ver a Iván, dĂjole:
—Oye, Iván: hasta que sea rico otra vez, manténme con mi mujer.
—Como quieras; vivid aquà a vuestro gusto.
El Imbécil se quitó el caftán y se sentó a la mesa.
—No puedo comer con el Imbécil —dijo la mujer del comerciante—; huele a sudor.
Tarase el Panzudo, volviĂ©ndose hacĂa su hermano, dijo:
—Iván, hueles mal. Vete a comer fuera.
—Como quieras —dijo Iván. Cogió pan y se fue al corral—. De todos modos he de salir para la guardia de noche, y el pienso del caballo.