Cuentos populares
Cuentos populares Seman el Guerrero dio sus órdenes al ejército, lo formó y se fue a pelear.
Apenas hubo partido, llegó Tarass el Panzudo. Acababa de enterarse de lo que había ocurrido la víspera.
—Dime: ¿de dónde sacas el oro? Si yo obtuviese el dinero tan fácilmente como tú, podría reunir todo el que hay en el mundo.
Iván se sorprendió.
—¿Es de veras? ¿Por qué no lo dijiste antes? Voy a darte cuanto quieras.
El hermano no cable de gozo.
—Dame sólo tres cribas.
—Bien —le dijo—. Vamos al bosque; pero unce el caballo, si quieres traértelo todo.
Se fueron al bosque Iván restregó las hojas de roble entre sus manos y amontonó gran cantidad de oro.
—¿Te basta?
—Por ahora sí —dijo Tarass muy contento—. Gracias, Iván.
—Conforme. Si necesitas más, ven; no es hoja lo que falta.
Tarass cargó una carreta con el dinero y fuese a traficar.
De nuevo Seman peleaba, y Tarass comerciaba. Y Seman el Guerrero conquistó todo un reino. Y Tarass ganó muchísimo dinero.