Cuentos populares
Cuentos populares —¿Y qué importa? —repuso y fustigó al caballo.
Llegó a la corte, y, apenas había pisado las escaleras del palacio del Zar, la Zarevna estaba curada.
El Zar se alegró luego llamó a Iván, ordenó que le vistieran suntuosamente, y díjole:
—Serás ahora mi yerno.
—¡Bien! —contestó.
E Iván fue el esposo de la Zarevna. El Zar murió al poco tiempo y sucedióle Iván el Imbécil.
Y de este modo los tres hermanos llegaron a reinar.