Cuentos populares
Cuentos populares —Un gran pecador que va a redimir los pecados de sus semejantes.
Salió el ermitaño y le hizo varias preguntas.
El ahijado le relató todo lo que le había ocurrido desde que se encontró con su padrino.
—He comprendido que no se puede aniquilar el mal por medio del mal, pero no llego a entender cómo debe destruirse. Entonces le dijo el ermitaño.
—Dime lo que has visto en el camino.
El ahijado le relató todo lo que había visto hasta llegar allí.
El ermitaño le escuchó atentamente. Después entró en la ermita y salió trayendo un hacha.
—Vámonos —dijo.
Llegaron hasta un árbol y el ermitaño, mostrándoselo al ahijado, le ordenó: —Tala este árbol.
Dando varios hachazos, el ahijado derribó el árbol.
—Pártelo en tres —dijo el ermitaño.
El ahijado cumplió la orden. Entonces, el ermitaño entró en la ermita y salió de nuevo trayendo fuego.
—Quema estos tres troncos.
El ahijado los prendió y los troncos ardieron hasta convertirse en tizones.
—Ahora planta estos tizones.
El ahijado hizo lo que le mandaban.