Cuentos populares
Cuentos populares Entonces se dirigió al bandido, diciéndole:
—Las gentes que vienen aquà no se jactan del mal que han hecho, vienen a arrepentirse y a rezar por sus pecados. Arrepiéntete también, si temes a Dios. Pero si no quieres hacerlo, márchate y no vuelvas por aquÃ. No me turbes ni asustes a la gente. Si no obedeces, te castigará Dios.
El bandido se echó a reÃr.
—No temo a Dios ni te obedeceré. Tú no eres quién para mandarme. Te alimentas por medio de tus oraciones y yo por medio del robo. Todos tenemos que comer. Predica a las mujeres que vienen a verte; a mà no tienes que enseñarme nada. Por haberme hablado de Dios, mañana mataré a dos personas más. También te matarÃa a ti, pero no quiero mancharme las manos. No vuelvas a ponerte ante mi vista desde ahora en adelante.