Cuentos populares
Cuentos populares El vestido de ella, su talle, la expresión de su cara, el timbre de su voz… todo ello le revelaba lo mismo: «Esto no está como debiera. Todo lo que has vivido y sigues viviendo es mentira, engaño, ocultando de ti la vida y la muerte». Y tan pronto como pensó de ese modo se dispararon de nuevo su rencor y sus dolores fÃsicos, y con ellos la conciencia del fin próximo e ineludible y a ello vino a agregarse algo nuevo: un dolor punzante, agudÃsimo, y una sensación de ahogo.
La expresión de su rostro cuando pronunció ese «sû era horrible. Después de pronunciarlo, miró a su mujer fijamente, se volvió boca abajo con energÃa inusitada en su débil condición, y gritó:
—¡Vete de aquÃ, vete! ¡Déjame en paz!