Cuentos populares
Cuentos populares Así le ocurrió a Evgueni. Cuando se vio en el campo, su sueño y su ideal se cifraban en resucitar la forma de vida que había conocido con su abuelo, y no con su padre, que era un mal administrador. Y ahora, tanto en la casa como en el jardín y en la hacienda, trató de hacer resurgir, con los cambios propios del tiempo, se entiende, el espíritu general de la vida del abuelo: todo a lo grande, abundancia, orden y buena organización. Mas, para alcanzar esta vida, hacía falta trabajar de firme: había que dar satisfacción a los acreedores y a los bancos, y para vender parte de la tierra y conseguir una demora en los pagos era necesario conseguir dinero, a fin de seguir la explotación, parte en arriendo y parte con braceros, de la enorme hacienda de Semiónovskoe, con sus cuatro mil desiatinas de tierra de labor y su fábrica de azúcar; también hacía falta mantener en buen estado, sin señales de abandono y decadencia, la casa y el jardín.