Cuentos populares
Cuentos populares Evgueni, a costa de grandes esfuerzos, mantenía el jardín y el invernadero, con dos jardineros, y las caballerizas, con los dos cocheros. En cuanto a María Pávlovna, pensaba ingenuamente que no quejándose de la mesa, atendida por un viejo cocinero, de que los caminos del parque estuviesen descuidados y de que en vez de varios lacayos no tuviera a su servicio más que un mozalbete, hacía cuanto al alcance de una madre que se sacrificaba por su hijo. Así, en esta nueva deuda, en la que Evgueni veía un golpe que casi venía a desbaratar todos sus planes, María Pávlovna no veía más que una nueva ocasión de poner de manifiesto los nobles sentimientos de su hijo. Tampoco se preocupaba gran cosa de la situación económica de Evgueni, por estar convencida de que él conseguiría hacer una boda brillante. Conocía a una docena e familias que se consideraban muy felices dándole una hija suya. Y deseaba arreglar eso cuanto antes.