Cuentos populares
Cuentos populares Aquel invierno, simultáneamente, había estado enamorada de los jóvenes, y se ponía colorada y agitada no sólo cuando entraban en la habitación, sino cuando pronunciaban su nombre. Pero luego, cuando su madre le hizo ver que Irténev parecía venir con intenciones serias, su amor hacia este último aumentó hasta el punto de mostrar una indiferencia casi completa hacia los otros dos; y cuando Irténev empezó a frecuentar su casa, sus bailes y veladas, y bailaba con ella más que con ninguna otra con el único deseo, a juzgar por todo, de saber si era correspondido, su amor se hizo casi morboso; soñaba con él dormida y despierta, y todos los demás desaparecieron para ella. Cuando pidió su mano y les dieron la bendición, cuando se besaron como novio y novia, no tuvo otras ideas que las de él, otros deseos que los de él; quería estar con él para amar y ser amada. Estaba orgullosa de él, se enternecía pensando en su amor y se derretía de amor a él. En cuanto a Evgueni, no esperaba encontrar este amor, que incrementaba todavía más sus propios sentimientos.