Cuentos populares
Cuentos populares El esfuerzo moral que había hecho para superar la vergüenza y hablar a Vasili Nikoláievich tranquilizó a Evgueni. Le pareció que ahora todo había terminado. Lisa advirtió al instante que se hallaba completamente tranquilo y hasta más alegre que de ordinario. «De seguro que le habían molestado los palabras necias de las mamás. Realmente, es desagradable, sobre todo para él, con su sensibilidad y nobleza, escuchar sus eternas reticencias», pensó Lisa.
El día siguiente era la trinidad. Hacía un tiempo hermoso y las mujeres de la aldea que, según la costumbre, habían ido al bosque a trenzar coronas de flores, a la vuelta pasaron por la casa señorial y se pusieron a cantar y bailar. María Pávlovna y Varvara Alexéievna, con sus vestidos de fiesta y sombrillas, salieron al portal y se acercaron al corro. A ellas se unió, de levita, el tío, pasaba el verano con Evgueni, un viejo tripudo, lascivo y borrachín.