Cuentos populares
Cuentos populares Escapó antes de que nadie pudiera verle, llegó con paso silencioso hasta la puerta lateral y, después de encender un cigarrillo, con el propósito de dar un paseo, salió al jardÃn, en la dirección que ella habÃa tomado. No habÃa dado dos pasos hacia la avenida cuando, por entre los árboles, apareció el chaleco plisado sobre la blusa amarilla y el pañuelo rojo. Iba con otra mujer. «Van a algún sitio».
Y de ponto un apasionado y lúbrico deseo de abrasó, oprimiéndole el corazón. Evgueni, como obedeciendo una voluntad ajena, miró alrededor y siguió tras ella.
—¡Evgueni Irténev! ¡Evgueni Irténev! Aquà estoy para lo que guste mandar —dijo una voz a sus espaldas, y Evgueni, al ver al viejo Samojin, a quien habÃa contratado para abrir un pozo, recobró la serenidad, dio rápidamente la vuelta y se acercó a él.
Mientras charlaba con Samojin, se volvió de lado y pudo ver que las dos mujeres habÃan bajado hasta el pozo, o con la excusa del pozo, y después de permanecer allà unos instantes habÃan escapado ligeras hacia el corro.