Cuentos populares
Cuentos populares Después de las elecciones en la ciudad, Evgueni debÃa regresar a casa. Llovieron las felicitaciones, tuvo que celebrarlo. En la comida se tomó cinco copas de champaña. En su mente forjaba planes de vida completamente nuevos. Volvió a casa pensando en ellos. El camino era excelente y brillaba el sol. Al acercarse a casa, Evgueni pensaba que ahora, después de la elección, ocuparÃa la posición que siempre habÃa aspirado, es decir, que estarÃa en condiciones de servir al pueblo y no ahora con el trabajo que podÃa proporcionar, sino con su influencia directa. Se imaginaba como al cabo de tres años juzgarÃan de él otros campesinos. «Éste, por ejemplo», se dijo al pasar por la aldea, mirando a un mujik y una mujer que pasaba por el camino transportando una tina. Detuvo el cochecillo para dejarlos pasar. El mujik era el viejo Péchnikov y la mujer era Stepanida. Evgueni la miró y al reconocerla sintió la alegrÃa que habÃa quedado completamente tranquilo. ParecÃa tan atractiva como siempre, pero eso no le afectó en absoluto. Llegó a su casa. Su mujer salió a recibirle al portal. La tarde era maravillosa.
—¿Qué? ¿Podemos felicitarte?
—SÃ, he sido elegido.
—Excelente. Hay que mojarlo.