Cuentos populares
Cuentos populares —¿A dónde ha ido? —preguntó al criado.
—Se fue después de comer —respondió éste—; cogió el violÃn y se fue prometiendo volver al cabo de una hora… y aún no ha vuelto.
—¡Eso sà que me molesta! —exclamó Delessov—. ¿Por qué le has dejado salir, Zakhar?
Zakhar era un criado petersburgués que servÃa a Delessov hacÃa ocho años. Éste, como soltero que vive solo, le confiaba, sin querer, sus intenciones, y le gustaba saber su opinión en todos sus asuntos.
—¿Cómo querÃais que me hubiese atrevido a no dejarle salir? —respondió Zakhar, mientras jugaba con su gorro—; si me hubieseis dicho que le retuviese, yo habrÃa podido entretenerlo en casa; pero me hablasteis tan sólo del vestido.
—¡Cuánto me contrarÃa! ¿Qué hizo mientras yo estuve fuera?
Zakhar sonrió.
—Se puede decir que es un verdadero artista. Tan pronto como despertó, pidió vino Madera; después estuvo jugando un buen rato con la cocinera y el criado del vecino: ¡es muy bromista! Sin embargo, tiene buen carácter. Le llevé el té y la comida, pero no quiso comer nada, empeñado en invitarme siempre… ¡Qué bien sabe tocar el violÃn! Estoy seguro de que un artista asà no se encuentra ni en casa de Igler. A un artista asà sà vale la pena sostenerlo.