Cuentos populares
Cuentos populares Cuando tocó «Boguemos rÃo abajo en el Volga paternal»… parecerÃa que un hombre llorara. ¡HermosÃsimo!
Todos los criados de la casa entraron en la sala para escucharle.
—Bueno; ¿le diste ropa? —interrogó el amo.
—Sin duda; te he dado una de vuestras camisas de noche y mi abrigo. Se debe ayudar a un hombre asÃ; es verdaderamente un buen muchacho. —Zakhar se sonrió—. Me ha estado preguntando el grado que tenéis, si tenÃas altas e importantes amistades, y el número de vuestros simos.
—Está bien, está bien; ahora habrá que buscarle, y de aquà en adelante no darle nunca de beber, si no, se pondrá peor aún.
—Es verdad —interrumpió Zakhar—; es evidente que su salud está muy quebrantada. En casa, en casa de los amos, habÃa un empleado que siempre estaba asÃ… Delessov, que hacÃa tiempo conocÃa la historia del empleado, un borracho inveterado, no le dejó concluir, y le ordenó prepararlo todo para la noche, e ir en busca de Alberto y traérselo.