Cuentos populares
Cuentos populares Comprendió que su hermano se hacía monje para llegar a mayores alturas que quienes pretendían demostrarle que estaban más encumbrados que él. No se equivocaba. Haciéndose monje, Kasatski hacía patente su desprecio por cuanto parecía tan importante a los demás, y así lo había considerado él mismo mientras estuvo en el regimiento. Se situaba en una nueva cima tan elevada, que desde ella podía mirar de arriba abajo a las personas a quienes antes envidiaba. Pero no era éste el único sentimiento que lo movía, como se figuraba su hermana, Várienka. Existía en él otro sentimiento auténticamente religioso que ésta desconocía, sentimiento que, entretejido con el orgullo y con su afán de ser el primero en todo, movía a dar un paso de tanta trascendencia. El desengaño que acababa de sufrir con Meri (la prometida), a la cual había idealizado como ángel purísimo, y la ofensa sentida, resultaron tan profundos que se desesperó, ¿y adónde podía conducirle la desesperación? A Dios, a su fe infantil, que nunca había perdido.