Cuentos populares
Cuentos populares Le torturaba sólo el recuerdo de la novia. No se trataba del mero recuerdo, sino de la viva representación de lo que habrÃa podido ocurrir. A pesar suyo, se le venÃa a la memoria una favorita del soberano, más tarde casada y convertida en una magnÃfica esposa y madre de familia. Su marido ocupaba un alto cargo, tenÃa influencia y honores, amén de una buena y arrepentida esposa.
Cuando se hallaba en buena disposición de ánimo, estos pensamientos no le conturbaban. Si entonces lo recordaba se sentÃa contento de haberse librado de aquellas tentaciones. Pero habÃa momentos en que de pronto todo cuanto constituÃa la razón de su vida se esfumaba y él dejaba de verlo aún sin dejar de creer en ello. Entonces era incapaz de evocar de evocar en su interior esa razón de su vivir y se apoderaban de él los recuerdos y —horrible es decirlo— se arrepentÃa de haber abrazado la vida monacal.