Cuentos populares
Cuentos populares «Asà obran los santos», pensó.
—¡Es un santo! ¡Un ángel de Dios! —oyó que exclamaba a su espalda SofÃa Ivánovna y también el mercader, que le habÃa sostenido.
No hizo caso de los ruegos que le dirigÃan y prosiguió celebrando el oficio divino. Apretujándose una vez más, se dirigieron a la pequeña iglesia inmediata y allà el padre Sergio acabó de celebrar las vÃsperas, si bien abreviándolas algo.