Cuentos populares
Cuentos populares Abro los ojos. El viento me ha echado sobre la cara los bajos del capote de Aliosha y tengo las rodillas destapadas. Nos deslizamos por una capa de hielo. Vibra en el aire el tintineo de los cascabeles que suenan a la tercera, con la quinta trémula.
Quiero ver los haces, pero en lugar de éstos, aparecen ante mí una casa con balcón y el muro almenado de una fortaleza. Sin embargo, no siento interés en examinarlos. Lo principal es ver de nuevo el pasillo blanco, oír el tañido de la campana de la iglesia y besar la mano del viejecito. Vuelvo a cerrar los cojos y me adormilo.