Cuentos populares
Cuentos populares —Estas huellas deben de ser del trineo de Filip. ¡Ha llegado antes que nosotros! —exclamó Ignashka.
Al borde del camino, sepultada bajo la nieve, casi hasta el tejado, se ve una casita con un letrero. Es una fonda. Ante la puerta hay una troika de caballos grises. Están sudorosos, esparrancados y tienen las cabezas gachas. Junto a la entrada, que acaban de limpiar, se ve una pala. Pero sigue cayendo la nieve del tejado y el viento la arremolina.
Al oÃr los cascabeles, aparece en la puerta un cochero. Es un hombre pelirrojo, alto, coloradote. Tiene un vaso en la mano y nos grita algo. Inashka se vuelve hacia mà y me pide permiso para detenernos. Veo su cara por primera vez.