Cuentos populares
Cuentos populares —Sà —pronunció éste, rápidamente; y, de pronto, se deshizo en lágrimas—. La verdad es que he envejecido y me he vuelto tonto —añadió al tranquilizarse.
* * *
Mijail Ivánovich perdonó a su hija, la perdonó sin reservas; y, gracias a eso, pudo vencer el miedo que tenÃa a la opinión que formaran de él. Instaló a Liza en casa de una hermana de Alexandra Dimitrievna que vivÃa en una aldea. Iba a verla a menudo, pasaba temporadas con ella; y no sólo la querÃa como antes, sino mucho más. Pero evitaba ver al niño; y no era capaz de vencer el sentimiento de repulsión, de asco, que le inspiraba. Eso constituyó la fuente de sufrimiento de Liza.
13 de noviembre de 1906