Cuentos populares
Cuentos populares —¡Ah! —exclamó ésta.
—Bueno, no precisamente amigo, porque nuestras edades… Pero siempre ha sido usted tan buena para mÃ…
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Pajtin era un antiguo admirador de Piotr Ivanovich. ConocÃa a todos sus compañeros. Esperaba poder ser útil a los recién llegados. Hubiera venido a visitarlos la vÃspera, pero no habÃa tenido tiempo; rogaba que le perdonasen. Tomó asiento y habló durante largo rato.
—SÃ; he observado muchos cambios en Rusia desde entonces —dijo Piotr Ivanovich, contestando a su pregunta.
Pajtin acogÃa cada palabra que salÃa de labios de Labazov con una inclinación de cabeza, una sonrisa o un movimiento que daba a entender que eran palabras memorables. Natalia Nikolaievpa aprobó esa actitud. Serguei Petrovich parecÃa temer que el discurso de su padre no fuese bastante importante para la atención del oyente. Por el contrario, Sonia sonreÃa con esa sonrisa imperceptible, llena de satisfacción, con que solemos sonreÃr cuando captamos el lado ridÃculo de la gente. Se dio cuenta de que no se podÃa esperar nada bueno de este hombre, que era bobo, como solÃan llamar ella y su hermano a un determinado género de personas. Piotr Ivanovich habló de los enormes cambios que habÃa observado, cambios que le alegraban grandemente.