Cuentos populares
Cuentos populares Antes de comer, Natalia Nikolaievna y sus hijos fueron a visitar a una vieja tÃa. Piotr Ivanovich se quedó solo con su hermana y empezó a exponer sus planes.
—Sonia es ya una muchacha y debe empezar a frecuentar la sociedad, de manera que tendréis que quedaros en Moscú —dijo MarÃa Ivanovna.
— ¡Por nada del mundo!…
—Serioja tiene que ingresar en el servicio.
— ¡Por nada del mundo!
— Sigues tan loco como siempre.
Pero, a pesar de todo, MarÃa Ivanovna seguÃa queriendo igual que antes a ese loco.
—Permaneceremos aquà el tiempo necesario; después iremos a la aldea para que nuestros hijos conozcan aquello.
—Tengo la norma de no meterme en asuntos familiares y de no dar consejos —replicó MarÃa Ivanovna una vez que se hubo tranquilizado—. Pero te diré que un joven debe hacer el servicio militar; eso es lo que he pensado siempre y lo que sigo pensando. En la actualidad estoy más convencida de ello que nunca. No sabes cómo es ahora la juventud de hoy dÃa. Yo la conozco perfectamente. El hijo del prÃncipe Dimitri se ha echado a perder por completo. Sus padres tienen la culpa. A mà no me asusta nada, soy una vieja, pero eso no está bien.
MarÃa Ivanovna empezó a hablar del Gobierno. Estaba descontenta por la excesiva libertad que reinaba.