Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No me ofenda usted —decía tímidamente el oficial de caballería, en pie ante Turbin, que estaba tendido en su cama, con los pies sobre la barandilla—. He sido militar y, por tanto, puede considerarme como compañero suyo. ¿Para qué lo va a pedir por ahí? Estoy dispuesto a prestarle doscientos rublos. En este momento, sólo dispongo de ciento; pero hoy mismo le conseguiré el resto. ¡No me ofenda, conde!

—Gracias, padrecito —replicó Turbin dando un golpecito en un hombre al oficial. Había comprendido en el acto qué género de relaciones habían de establecerse entre ellos—. Gracias. En ese caso, iré al baile. ¿Qué hacemos ahora? Dime qué hay de bueno en la ciudad. ¿Hay muchachas guapas? ¿Quién organiza las fiestas? ¿Quién juega a las cartas?

El oficial de caballería dijo a Turbin que muchas jóvenes bonitas asistirían al baile. El más alegre de todos los de la ciudad era el comisario de policía, Kolkov, al que acababan de reelegir; pero, aún cuando era un muchacho valiente, no tenía el arrojo de un húsar. El coro de gitanos de Iliushkin estaba en la ciudad desde que habían empezado las elecciones; Stioshka cantaba muy bien y todos irían a su casa después del baile del mariscal.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker