Cuentos populares
Cuentos populares Recogieron las velas y arreglaron los aparejos. Llegó un remolcador y, resoplando, remolcó al barco a la fila de embarcaciones. El mar estaba en calma; apenas había un ligero oleaje en la orilla. La Virgen de los Vientos llegó al muelle, a lo largo del cual se hallaban en fila buques de todos los países del mundo, de distintos tamaños y formas. Se colocó entre un bergantín italiano y una goleta inglesa, que se apartaron para dejar sitio al nuevo compañero.
En cuanto el capitán hubo terminado las formalidades con los funcionarios del puerto y de la aduana, dio permiso a la mitad de la tripulación para pasar la noche en tierra.
Era una cálida noche de verano. Marsella estaba iluminada. En las calles olía a comida y oíanse por doquier conversaciones, gritos alegres y rodar de coches.