Cuentos populares
Cuentos populares —Tengo que decirle…
—¿Qué?
—Que he visto a Celestino.
—¿Lo has visto? ¿Está sano y salvo?
—SÃ. ¿Por qué?
La moza guardó silencio, sumiéndose en reflexiones; y luego preguntó, en voz baja:
—¿Adónde se dirige La Virgen de los Vientos?
—A Marsella.
—¿De veras?
—SÃ.
—¿Y tú conoces a Duclos?
—Ya te he dicho que sÃ.
La moza meditó un rato.
—Bueno, bueno, está bien —dijo, al fin, en voz baja.
—¿Por qué te interesas por él?
—Si lo ves, dile…; pero no, no hace falta.
—¿Qué quieres que le diga?
—Nada, nada.
Celestino Duclos miraba a la moza, sintiéndose cada vez más inquieto.
—¿Lo conoces? —preguntó.
—No.
—Entonces ¿por qué te interesas por él?