Cuentos populares
Cuentos populares —Claro.
—¿Habéis visto a La Virgen de los Vientos? Es un barco que se llama así.
Celestino Duclos se asombró de que nombrara aquella embarcación; y se le ocurrió gastarle una broma.
—Sí; nos encontramos con él la semana pasada.
—¿De veras? —exclamó la moza, palideciendo.
—Sí.
—¿No mientes?
—Te lo juro.
—¿Has visto en ese barco a Celestino Duclos?
—¿A Celestino Duclos? —repitió el marinero, sorprendido e incluso asustado. ¿De dónde podía saber su nombre?—. ¿Lo conoces?
La moza reflejó también una expresión de susto.
—No; yo, no. Lo conoce una mujer de aquí.
—¿Quién es? ¿Están en esta casa?
—No; aquí no; pero cerca.
—¿Dónde?
—Muy cerca.
—¿Quién es?
—Una mujer, una mujer como yo.
—¿Por qué se interesa por él?
—No sé. Tal vez sea una paisana suya.
Se escudriñaron, mirándose fijamente a los ojos.
—Quisiera ver a esa mujer —dijo Duclos.
—¿Para qué? ¿Tienes que decirle algo?