Cuentos populares
Cuentos populares Duclos movió la cabeza, como si lo aprobara.
—¿Y te va bien?
—Me he acostumbrado —dijo la muchacha, después de reflexionar un ratito—. Una tiene que hacer algo. Esto es mejor que ser criada o lavandera.
—¿No eres de aquÃ? —preguntó Duclos que habÃa vuelto a mover la cabeza, como si también aprobara esto último.
La moza hizo un movimiento negativo.
—¿Eres de muy lejos?
—SÃ.
—¿De dónde?
—De Perpiñan —contestó, después de haber pensado, como si tratara de recordar.
—Ya, ya —pronunció Celestino Duclos; y guardó silencio.
—Y tú, ¿eres marinero? —preguntó ella, a su vez.
—SÃ, somos marineros.
—¿Habéis estado lejos?
—Bastante. Hemos visto de todo.
—¿A lo mejor habéis dado la vuelta al mundo?
—Ya lo creo; casi dos veces.
La moza se quedó pensativa. ParecÃa recordar algo.
—Me figuro que os habréis encontrado con otros barcos —dijo al fin.