Cuentos populares
Cuentos populares —¿Quién te lo ha dicho?
La moza puso una mano en el hombro a Duclos; y lo miró directamente a los ojos.
—Júrame que no se lo contarás.
—Ya te lo he jurado. Bueno; te lo juro otra vez.
—Soy su hermana.
—¡Francisca! —exclamó Celestino.
La moza lo miró fijamente.
—¿Eres tú Celestino? —dijo, moviendo apenas los labios, casi sin pronunciar las palabras.
Ambos quedaron petrificados, mirándose a los ojos. En torno a ellos, los marineros borrachos vociferaban. Se entremezclaban las canciones con el ruido de los vasos, las palmadas, el taconeo y los gritos penetrantes de las mujeres.
—¿Cómo es posible…? —pronunció Celestino, en un tono de voz tan bajo que apenas se le oyó.
Súbitamente, los ojos de Francisca se llenaron de lágrimas.