Cuentos populares
Cuentos populares —¿PodrÃa ir con ustedes? —pregunté después de un corto silencio.
—Naturalmente, puede venir, pero le aconsejo que no lo haga. ¿Para qué va a arriesgarse?
—PermÃtame que no haga caso de su consejo; he permanecido aquà durante un mes esperando tan sólo la ocasión de ver la guerra y ahora pretende usted que la deje escapar.
—Entonces, véngase; pero de todas formas, ¿no serÃa mejor que se quedara? Nos esperarÃa usted aquà cazando, mientras nos fuéramos con la ayuda de Dios. ¡SerÃa mucho mejor! —concluyó en un tono tan persuasivo que en aquel momento me pareció, en efecto, magnÃfico. Sin embargo, dije resueltamente que no me quedarÃa por nada del mundo—. ¿Y qué va usted a ver allÃ? —continuó el capitán pretendiendo convencerme—. ¿Quiere conocer las batallas? Pues lea los Relatos de la Guerra, de Mijailovski-Dnailevsky. Es un libro magnÃfico: describe minuciosamente la posición de los diferentes cuerpos y cómo se llevan a cabo las batallas.
—Al contrario. Eso es precisamente lo que me interesa.
—Entonces, lo que quiere, sin duda, es ver matar a la gente… En el año 32 hubo aquà un voluntario, al parecer, español. Hizo dos campañas con nosotros, siempre con su capa azul… y no tardó en caer. AquÃ, padrecito, no se puede sorprender a nadie.