Cuentos populares
Cuentos populares —Me parece —dije— que en todo peligro existe un derecho de elección. Y cuando, por ejemplo, se elige el peligro, dejándose llevar por un sentimiento de deber, es valentÃa; pero cuando se hace bajo la influencia de un sentimiento mezquino, es cobardÃa. Por tanto, al hombre que arriesga su vida por ambición, curiosidad o codicia, no se le puede llamar valiente; y, por el contrario, al que se niega a exponerse impulsado por el noble sentimiento del deber hacia la familia o, sencillamente, por convicción, no se le puede considerar cobarde.
El capitán me miraba con una expresión extraña mientras le decÃa esto.
—No puedo discutir con usted —replicó, mientras atascaba la pipa—. Pero tenemos aquà un junker al que le gusta filosofar. Hable usted con él. Incluso escribe versos.