Cuentos populares
Cuentos populares —SÃ; todos nosotros hemos estado en la montaña.
—¿Y has visto a Shamil?
—¡No! Los soldados no lo ven nunca. Tiene a su alrededor cien, trescientos y hasta mil miurides (especie de ayudante o de guardia de corps). ¡Shamil está siempre en el centro! —agregó con expresión de respeto servil.
Mirando hacia lo alto, se podÃa observar que el cielo, despejado ya, empezaba a clarear por el Este; pero el desfiladero por el que avanzábamos estaba oscuro y húmedo.
De pronto, ante nosotros, se encendieron en la oscuridad varias lucecitas, y al mismo tiempo silbaron unas balas; a lo lejos, en medio del silencio se oyeron disparos y un enorme griterÃo. Era el piquete de vanguardia del enemigo. Los tártaros que lo componÃan prorrumpieron en gritos, dispararon al aire y se dispersaron.
Todo quedó en silencio. El general llamó al intérprete. Un tártaro que llevaba una guerrera blanca circasiana se acercó a él. Le habló en voz baja y gesticulando, durante bastante rato.
—Coronel Jasanov: ordene que rompan filas —dijo el general lentamente y en voz baja, aunque firme.