Cuentos populares
Cuentos populares —¡Excelencia! —exclama, llevándose la mano a la gorra—. Ordene el avance de la caballerÃa: han aparecido señales —e indica con el látigo la caballerÃa tártara, a cuya cabeza cabalgan dos hombres sobre blancos corceles, ostentando dos estacas en cuyos extremos se ve un guiñapo rojo y otro azul.
—¡Que Dios nos proteja! —dice el general.
El coronel vuelve su caballo, desenvaina la espada y grita:
—¡Hurra!
—¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra! —resuena en las filas; y la caballerÃa sigue al coronel.
Todos miran con interés: aparece una señal, después la segunda, la tercera, la cuarta…
El enemigo, sin esperar otro ataque, se oculta en el bosque y, desde allà abre fuego de fusilerÃa. Las balas vuelan cada vez más a menudo.
—¡Qué panorama tan encantador! —dice el general, dando ligeros saltitos, al estilo inglés, sobre su caballo negro de finas patas.
—¡Charmant!… —replica el comandante, arrastrando la erre; y, acuciando al caballo con el látigo, se acerca al general—. Es un verdadero placer guerrear en un paÃs tan hermoso —añade.
—Et surtout, en bonne compagnie —dice el general, con amable sonrisa.
El comandante se inclina.