Cuentos populares
Cuentos populares En aquel momento una bala enemiga corta los aires con su rápido silbido desagradable y se incrusta en un cuerpo; detrás de nosotros se oyen los lamentos de un herido. Me impresionan tanto que, por un momento, el guerrero espectáculo pierde para mà todo su encanto; pero sin duda nadie se da cuenta de ello, excepto yo: el comandante rÃe muy divertido, al parecer; el general mira hacia el lado opuesto y, con tranquila sonrisa, habla en francés.
—¿Permite mi general, contestar a estos disparos? —pregunta el jefe de la artillerÃa, que se acerca.
—SÃ, déles un susto —contesta el general, con indiferencia, mientras enciende un cigarro.
La baterÃa se alinea y abre fuego. La tierra se estremece, el fuego brilla sin cesar y el humo, que apenas permite discernir a los artilleros junto a los cañones, nos ciega.
Una vez bombardeada la aldea, el coronel Jasanov se acerca de nuevo al general, y por orden de éste, se lanza al asalto. De nuevo se oyen gritos de guerra y la caballerÃa desaparece envuelta en la nube de polvo que levanta.