Cuentos populares

Cuentos populares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

I

A mediados del invierno de 185…, una división de nuestra batería formaba parte de un destacamento que se hallaba en el Gran Chechena. Cuando me enteré, en la tarde del día 14 de febrero, que habían designado la sección que yo mandaba, en ausencia del oficial, para formar parte de la columna que al día siguiente iba a talar el bosque, recibí y transmití las órdenes necesarias y me dirigí antes que de costumbre a mi tienda de campaña. Como no tenía la mala costumbre de calentarla con carbón encendido, me acosté sin desnudarme en un catre colocado sobre unas sacas, me encasqueté la gorra sobre los ojos y, envolviéndome en la pelliza, me dormí con ese sueño particular, fuerte y pesado que se tiene en los momentos de inquietud y de preocupación ante el peligro. La espera de la expedición del día siguiente me había puesto en ese estado.

A las tres de la madrugada, cuando aún reinaba la oscuridad completa, alguien me arrancó de encima la pelliza caliente, y la luz roja de una vela hirió desagradablemente mis ojos adormilados.

—Haga el favor de levantarse —dijo una voz.

Cerré los ojos y, tapándome de nuevo con la pelliza de un modo inconsciente, me volví a dormir.

—Haga el favor de levantarse —repitió Dimiti, sacudiéndome despiadadamente por el hombro—. La infantería se pone ya en camino.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker