El Diablo
El Diablo "No tengas miedo, Liza, yo te llevaré", dijo Eugene, poniendo su brazo izquierdo alrededor de ella. "Agárrame del cuello. AsÃ". Y agachándose, puso su brazo derecho bajo sus rodillas y la levantó. Nunca pudo olvidar después la expresión de sufrimiento y, sin embargo, beatÃfica de su rostro.
"Soy demasiado pesada para ti, querido", dijo ella con una sonrisa. "Mamá está corriendo, ¡dile!" Y se inclinó hacia él y lo besó. Evidentemente querÃa que su madre viera cómo la estaba llevando.
Eugene le gritó a Varvara Alexeevna que no se apurara, y que llevarÃa a Liza a casa. Varvara Alexeevna se detuvo y comenzó a gritar aún más fuerte.
"La vas a soltar, seguro que la vas a soltar. Quieres destruirla. ¡No tienes conciencia!"
"Pero la estoy llevando excelentemente".
"No quiero ver cómo matas a mi hija, y no puedo". Y corrió alrededor de la curva del sendero.
"No importa, pasará", dijo Liza, sonriendo.